Continúan las polémicas en la Cámara de Comercio de Ibagué
Tras la salida de Carlos Hernando Enciso, el 27 de octubre, la Junta Directiva designó a Victoria Castillo como presidenta ejecutiva, pero las críticas de empresarios y las reacciones en redes sociales antecedieron su llegada. Ahora, la ingeniera desistió del cargo y la entidad vuelve a quedar en medio de cuestionamientos, a pocas semanas de las elecciones de nueva junta.

La Cámara de Comercio de Ibagué no sale de la controversia. Apenas una semana después de la salida de Carlos Hernando Enciso de la Presidencia Ejecutiva, la entidad protagonizó un nuevo episodio que generó cuestionamientos entre empresarios y diferentes sectores de la ciudad. Esta vez, por la designación de Victoria Castillo González como su sucesora, un nombramiento que terminó sin concretarse luego de que la profesional presentara su desistimiento.

La salida de Enciso, el pasado 27 de octubre, había abierto la expectativa sobre el rumbo que tomaría una de las instituciones gremiales más importantes del Tolima. Su administración, iniciada en 2024, estuvo rodeada de cuestionamientos relacionados con el manejo interno, la relación con los empresarios, la organización de eventos, las decisiones administrativas y las condiciones laborales de algunos trabajadores.
Entre las críticas que marcaron su paso por la entidad también estuvieron los interrogantes sobre el protagonismo público de la Presidencia Ejecutiva frente al acompañamiento efectivo que recibían los comerciantes. A esto se sumaron cuestionamientos por actividades empresariales, decisiones de personal y situaciones que, según señalamientos conocidos, requerían explicaciones por parte de la administración y la Junta Directiva.
En medio de ese panorama, la designación de Victoria Castillo, anunciada el mismo 27 de octubre, generó nuevas preguntas. A varios empresarios les llamó la atención que la Junta Directiva tomara una decisión de ese alcance cuando las elecciones para renovar este órgano están previstas para el próximo 3 de diciembre. El momento del nombramiento alimentó las dudas sobre la conveniencia de dejar definida la Presidencia Ejecutiva antes de que se produzca la renovación de la junta.

La decisión también provocó reacciones en redes sociales, donde se multiplicaron las críticas y los cuestionamientos sobre el proceso. Para algunos sectores, la designación parecía responder a movimientos internos o intereses políticos, una interpretación que tomó fuerza en medio de la discusión pública, aunque no se han presentado elementos que permitan darla por comprobada.
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Sin embargo, la polémica no llegó a convertirse en un relevo efectivo. Victoria Castillo presentó una comunicación formal ante la Cámara de Comercio en la que manifestó su desistimiento del cargo para el que había sido designada. La Junta Directiva confirmó la decisión mediante un comunicado en el que informó: “La Junta Directiva aceptó el desistimiento presentado por la ingeniera Victoria Castillo González”.
La entidad también expresó su agradecimiento a la profesional por su disposición e interés durante el proceso. Entretanto, sobre la continuidad administrativa, precisó que “la representación legal y administrativa de la Entidad continúa a cargo del Director Administrativo y Financiero en calidad de encargado”. De esta manera, la Cámara deberá definir cómo manejará la dirección ejecutiva mientras se resuelve la situación.
El nuevo episodio deja una pregunta inevitable: ¿por qué se tomó la decisión de nombrar una nueva presidenta ejecutiva a pocas semanas de las elecciones de la Junta Directiva? Y ahora que el nombramiento quedó sin efecto, ¿la institución esperará hasta el 3 de diciembre para que la nueva junta participe en la definición de quién estará al frente de la entidad o intentará adelantar otro proceso?
La situación vuelve a poner en discusión el papel de la Junta Directiva y su responsabilidad frente a las decisiones que se toman en una institución que representa los intereses del sector empresarial. No se trata únicamente de quién ocupa la Presidencia Ejecutiva, sino de la transparencia de los procesos, la estabilidad administrativa y la confianza que necesitan los comerciantes en su Cámara.
Los empresarios, entretanto, siguen siendo los principales interesados en que la entidad supere sus controversias y se concentre en las funciones para las que fue creada: acompañar, orientar y generar oportunidades para el tejido empresarial. Muchos de ellos acuden anualmente a realizar sus trámites y esperan encontrar una institución sólida, con reglas claras y una dirección enfocada en sus necesidades.
La salida de Enciso parecía abrir la puerta a una nueva etapa, pero la fallida designación de Victoria Castillo demuestra que todavía hay decisiones pendientes y preguntas por resolver. La Cámara de Comercio de Ibagué vuelve a estar en el centro de la discusión pública y ahora tendrá que demostrar que puede superar las diferencias internas y recuperar la confianza de quienes hacen parte de ella.
Por ahora, habrá que esperar cuál será la siguiente decisión de la Junta Directiva: si deja en manos de sus nuevos integrantes la definición de la Presidencia Ejecutiva o si vuelve a intentar una designación antes de las elecciones. Lo cierto es que la institución necesita algo más que cambios de nombres: los empresarios esperan claridad, estabilidad y resultados.




